Carta a un corazón destrozado.
A quien corresponda: En este momento y atormentado por una noche de insomnio, de esas que seguramente he pasado muchas, y que en lo particular me parecen menos pesadas mientras sabroseo sorbito a sorbito un delicioso espresso y en cuya espuma se ve dibujado un corazón destrozado, llega a mi mente la expresión nauseabunda de su faz de los últimos días, tristes y grises, en los que ha caminado con pasos de agua, sola , deprimida y con sus ojos enjugados por las lágrimas y yo aquí, sin poder acompañarla como lo hacía cuando era pequeña, pensando en qué tanto debe valer la pena alguien que hace sufrir, consciente o inconscientemente al otro, al que dice amar, mientras que el que sufre, vive horas interminables de ansiedad, desánimo y desconsuelo, con el consecuente abandono involuntario; y creo entonces, que es tiempo de irrumpir, aunque sea por un instante en sus momentos catartíticos, en los que seguramente a solas vive intensamente su sufrimiento, para tratar de dar un poc...

