Carta a un corazón destrozado.
A quien corresponda:
En este momento y
atormentado por una noche de insomnio, de esas que seguramente he pasado
muchas, y que en lo particular me parecen menos pesadas mientras sabroseo
sorbito a sorbito un delicioso espresso y en cuya espuma se ve dibujado un
corazón destrozado, llega a mi mente la expresión nauseabunda de su faz de los
últimos días, tristes y grises, en los que ha caminado con pasos de agua, sola
, deprimida y con sus ojos enjugados por las lágrimas y yo aquí, sin poder
acompañarla como lo hacía cuando era pequeña, pensando en qué tanto debe valer
la pena alguien que hace sufrir, consciente o inconscientemente al otro, al que
dice amar, mientras que el que sufre, vive horas interminables de ansiedad,
desánimo y desconsuelo, con el consecuente abandono involuntario; y creo entonces,
que es tiempo de irrumpir, aunque sea por un instante en sus momentos catartíticos, en los que
seguramente a solas vive intensamente su sufrimiento, para tratar de dar un
poco de luz en su entendimiento y de esa manera terminar con los días lluviosos
y las noches tormentosas de su corazón y de su alma; pero me es muy difícil,
por no decir imposible, ser objetivo, dentro de lo subjetivo del asunto, y sin
embargo, es imperativo hacerlo, entonces, vuelvo a introducir mis dedos pulgar
e índice en la oreja de la taza de porcelana, la llevo a mis labios y percibo
el delicioso aroma del expresso recién
molido y continuo escribiendo… Una
persona que ama busca con intensidad el bienestar del ser amado, una persona
que ama no da… ¡se da al otro!, se entrega sin reservas, sin cavilaciones y sin
pretextos”.
Hoy, quiero encontrar
las palabras precisas para mitigar su expiación, para evitar que de manera
inconsciente vuelva a caer en esa pesadilla que vivió hace ya casi cinco años y
que recuerde que debe sacar de su ser todo aquello pecaminoso que siente y no,
lo que la nutre, lo que alimente su cuerpo y su espíritu , como lo son todas
esas cosas hermosas y personas que hay a su alrededor y que avivan su corazón y
su alma; que hay frases hechas y acabadas como “juntos hasta que la muerte nos
separe” o “sin ti no soy nada”, que si
bien es cierto suenan bastante románticas, y porque no decirlo hasta cursis,
también es cierto que son solo eso frases, porque la vida no inició ahí, ni
tampoco termina ahí, porque hay toda vía muchas cosas que hacer, muchas
personas que conocer y también muchas emociones que vivir.
Ahora, el aroma a café
vuelve a irrumpir en mi consciente y me doy cuenta que son las cuatro menos
treinta y que a pesar de ello, las paredes gruesas de la taza de porcelana lo
mantienen toda vía a punto mientras en la crema empieza a perderse el corazón
destrozado, esperando que con estas letras logre una gran simbiosis con su
corazón y sepa que no está sola, que siempre después de la tormenta viene la
calma y que cada noche oscura, es la antesala de un hermoso amanecer.
Amorosamente Yo
Haderch.

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