Gracias





A 24 ½ años de distancia y saboreando sorbito a sorbito las delicias de un café expreso vertido en una taza de porcelana de estructura coniforme para que la infusión se concentre en el fondo y de esta manera incremente su aroma y sabor, levanto la vista y hurgando  en mis recuerdos viene hasta mi mente tu delgada y blanca faz, en la que resaltaban tus hermosos ojos café claro, aun  sin la presencia de las huellas del tiempo y, acompasados por tu sonrisa cálida y tierna, enmarcada con ese hermoso cabello corto castaño oscuro, minutos antes de nuestra alianza de amor en la que solo intervenimos Dios nuestro Señor,  Tu, y Yo.

Hoy, y tamborileando los dedos anular, medio e índice, de mi mano derecha sobre el escritorio en este momento íntimo, mientras siento por mis venas correr la sangre roja que acucia mi corazón y mi mente al recordar en un instante, algunos de los tantos momentos memorables que han transitado por nuestra existencia y motivado por la estela de humo con aroma a café recién molido y tostado, que en unos instantes servirá para prepara la infusión que tanto gusto sabrosear  para después paladear en ésta mi  incondicional taza de porcelana, me traslado en un instante con la magia de la imaginación hacia donde estas para únicamente decirte Gracias y gracias no solo por hacerme sentir durante estos 24 ½ años cosas maravillosas, por ser la amante perfecta, la amiga incondicional, la madre amorosa y comprensiva, que no obstante ha sabido tener junto con migo la mano firme en esos momentos coyunturales de la vida de nuestros hijos…

…Perdón, pero una vez más el aroma a café me hace regresar e introduzco como siempre los dedos índice y pulgar en la oreja de la taza de porcelana, en cuyas paredes gruesas se sigue manteniendo intacta la temperatura de mi espresso, la elevo hasta mis labios y el solo hecho de sentir pasar esa infusión deliciosa por mi paladar, me hace reconocer también en ti, a la profesionista comprometida no solo con su trabajo, con las políticas y filosofías institucionales, sino sobre todo, a la profesional que a colaborado con paciencia y entrega en la formación de tantas y tantas generaciones de profesionistas que hoy por hoy, son personas de bien, de esas que tanta falta le hacen y necesita nuestro México.

Ahora, mientras parezco percibir el fondo de la taza, señal inequívoca de que la deliciosa infusión se esta terminando, quiero finalizar reconociendo en ti a la esposa maravillosa,  a la compañera, a la cómplice de tantos proyectos y tantas aventuras y con las últimas gotas de este espresso, y aun después de tanto tiempo Gracias por ser Tu.

Con todo el amor que me inspiras

Yo


Haderch.

Comentarios